Octubre 23, 2020
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Desde las Alturas

Por: Arturo Albíter Martínez

    Pasa inadvertido para el Gobierno del Estado, el Día Internacional de la Mujer Campesina. 

    Las mujeres en el campo trabajan más, ganan menos; el 60% enfrentan pobreza de ingresos.

    Si 6 de cada 10 mujeres mexiquenses sufre violencia, en el caso de las mujeres rurales se incrementa la posibilidad al doble.

    La buena del Gobierno estatal. Tienen un Centro Regional de Atención a Mujeres Indígenas y Rurales.

Ayer se conmemoró el Día Internacional de la Mujer Rural y quizá por no estar muy cerca de fechas electorales, por descuido o porque este día no le significa mucho al Gobierno estatal, prácticamente pasó desapercibido.

Algún despistado o defensor oficial dirá que eso es mentira que hasta mandaron un boletín un día antes donde en seis párrafos, algunos de un par de líneas retoman el tema.

Como no tenían mucho material por ofrecer y el tema tampoco es trascendental para la administración, informaron que una productora de Aculco es una de las 59 mil 951 mujeres trabajadoras del campo cuya labor impulsan con apoyos oficiales. Hasta anotan lo agradecida que está “Doña Carmen” de 78 años de edad.

Más adelante anotan que 54 mil 721 mujeres se dedican a la agricultura, 4 mil 361 a tareas pecuarias y 869 al sector acuícola, lo que da un total de 59 mil 951. Ya para no dejar, ponen un indicador internacional, (seguro no conocen lo que pasa en el estado) “las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43% de la mano de obra agrícola”

Pero al observar el comunicado parece concluir que el gobierno estatal apoya a todas las mujeres campesinas y eso es difícil de creer. El primer párrafo dice que Doña Carmen es una de las más de 59 mil “mujeres rurales trabajadoras del campo del Estado de México, cuya labor impulsa la actual administración”

En el cuarto párrafo argumentan que esas 59 mil son el total de mujeres que laboran en este sector.

COSAS MÁS SERIAS

Pero en cosas más serias sobre el tema de la mujer en el campo, es claro que este sector de la población realiza una labor excepcional, a pesar de que en muchas ocasiones viven en medio de situaciones sociales e intrafamiliares complejas, debido principalmente al llamado “machismo” que todavía se observa en este medio.

El papel que realizan las mujeres en el campo es vital para la economía, pero lamentablemente no se les reconoce. El progreso de apoyo a este sector es lento.

Enfrentan desventajas históricas, menos ingresos que los hombres, jornadas de trabajo más largas y menos oportunidades de posesión de la tierra, pero también más incidencia en la pobreza

MUJERES CAMPESINAS EN CLARA DESVENTAJA

Pero veamos cómo es la situación de las campesinas en indicadores. 

Al final la frialdad de los números puede retratar la situación mejor que con frases elaboradas o con la historia de Doña Carmen Carreón de 78 años que es imposible de saber si es real o es un personaje inventado por los comunicadores del gobierno estatal.

Según la ONU casi la mitad de las personas que trabajan en el campo son mujeres, el 43 por ciento para ser exactos y casi ninguna es dueña de la tierra donde trabaja.

El Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural estima que en México la pobreza es un pesado lastre para las mujeres en el campo, pero se acentúa el problema cuando se habla de los indígenas.

El 60 por ciento de las mujeres en zonas rurales tienen problemas de pobreza de ingresos, esto es que con lo que ganan no les alcanza para comprar lo necesario para subsistir. Pero en el caso de las mujeres campesinas indígenas el indicador se eleva hasta el 62 por ciento. En las zonas urbanas el porcentaje es del 59 por ciento.

En el tema de las horas que trabajan es evidente que lo hacen más que los hombres, pues a la semana llegan a laborar hasta 22 horas más.

Sólo el 21% de los ejidatarios y 25% de comuneros son mujeres.

Sólo el 18% son poseedoras de tierras agrícolas. Aunque hace 30 años sólo llegaban al 1%

Si tocamos el tema de los créditos la situación es más compleja, no tienen acceso o es muy reducido el número de beneficiarias.

Pero en el Estado de México la situación no cambia del todo, a pesar de que el gobierno estatal dice que apoya a todas las mujeres en las zonas rurales.

De acuerdo al líder de la CNC estatal, Edgar Castillo de los más de 500 mil afiliados de esta organización el 32 por ciento son mujeres y tienen participación en todas las ramas de producción.

En el campo mexiquense por cada 10 pesos que gana un hombre, las mujeres ganan 6 y hacen el mismo trabajo.

La migración en el campo. De cada 10 personas que emigran a otra ciudad o país 4 son mujeres.

Empiezan a trabajar en actividades agrícolas en un rango de edad entre 8 y 10 años. Los niños lo hacen entre 8 y 10 años.

En la educación tampoco se tienen buenas noticias, el 58% de las mujeres que laboran en este sector, tienen la primaria terminada, el 28% la secundaria y el 6% la preparatoria.

Para Edgar Castillo es indispensable la labor de la mujer en el campo, requieren más capacitación y romper las malas costumbres machistas.

Por su parte, Vicente Álvarez líder del Comité Ejecutivo Nacional del Producto Maíz explicó que en general se hacen cargo de la agricultura en poca superficie. 

Su labor está más encaminada a cuidar animales de traspatio, el pequeño negocio, la tortillería artesanal, carnicería, hortalizas.

Desde su punto de vista cada día están más empoderadas y juegan un papel importante para la economía familia y más cuando están al frente del hogar.

De acuerdo a datos del INEGI del total de la población ocupada en la entidad, el 3.84 laboran en el sector primario, del cual 5.44 son hombres y apenas el 0.84 mujeres. Este dato es revelador porque quiere decir que tan sólo poco más de 18 mil mujeres están reconocidas como trabajadoras del campo.

Finalmente la violencia de acuerdo a cifras del gobierno estatal, 6 de cada 10 mujeres en la entidad sufre algún tipo de violencia. Las mujeres en el campo están más expuestas a la problemática y aumenta al doble la posibilidad de ser maltratada. Peor situación viven las mujeres en el campo indígenas.

La buena del gobierno es que tienen un Centro Regional de Atención a Mujeres Indígenas y Rurales ubicado en Aculco donde les prestan servicios como asesoría legal, orientación médica y sexual, así como capacitación para el trabajo a través de talleres de técnicas rurales y del campo.

También hacen jornadas itinerantes que prestan los mismos servicios.

Esto último nos hace reflexionar que el problema en el Gobierno estatal no es la inactividad, es la información.