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Trump y AMLO: dos amigos

Mario Melgar Adalid

Todo indica que Trump
estará otros cuatro años en la Casa Blanca, lo que no es un gran descubrimiento, sino producto del resquebrajamiento del Partido Demócrata. De tantos candidatos que aspiran, no se hace uno. Si no será sorpresa que Trump vuelva a ganar, sí es que sea lo mejor que pueda pasarle a México.
Hace cuatro años el país vivía la incertidumbre y preocupación de que Trump, el extraño enemigo, llegara a la presidencia. A la sazón, la visita de Trump a Los Pinos había cobrado facturas: la salida del secretario de Hacienda Videgaray, que había promovido la visita; la debacle de Peña Nieto que agravó la imagen del país, debido a su silenciosa pusilanimidad ante la amenaza del muro y los calificativos antimexicanos que circularon por el mundo y, por si fuera poco, la puntilla al PRI.
Ya entonces la candidatura de AMLO parecía imparable. Meade candidato del PRI, curiosamente no priista, nunca levantaría el vuelo y a Anaya lo derribaron cuando parecía despegar.
En esos días, la confrontación México vs. Estados Unidos parecía cantada. Se aseguraba que un líder nacionalista como AMLO jamás permitiría la humillación de los mexicanos. Se miraba negro el panorama de la relación con el poderoso vecino.
No obstante, a pesar de los triunfos de Trump y AMLO, la confrontación anunciada se transformó en una extraña relación de cordialidad, respeto y elogios mutuos, de quienes jamás se han visto las caras y todo indica que jamás se las verán. Trump dijo públicamente que AMLO es mejor que el capitalista (Peña Nieto). AMLO se la pasa agradeciendo al presidente estadounidense decisiones que tienen que ver con México, como la celebración del T-MEC, que no es otra cosa que un TLCAN rebautizado por Trump, o que nos perdone tarifas arancelarias.
AMLO entendió desde entonces, aunque lo hizo público años después, que los desplantes de Trump y su antimexicanismo eran mera estrategia de campaña política. AMLO, más político que estadista, disculpa públicamente a Trump porque anda en campaña. Según se sabe para los políticos en campaña todo se vale, hasta decir mentiras. Según el Washington Post, que lleva la cuenta, Trump ha facturado 16 mil mentiras en su gestión, AMLO aunque nadie cuente sus mentiras, tiene otros datos.
Nadie, jamás, hubiera llegado a pensar que el muro seguiría adelante sin que México hiciera reclamo alguno. De hecho, en Estados Unidos, un sector favorable a Trump cree que México no solamente paga el muro sino que el país se ha encargado de levantar una pared virtual que detiene a las caravanas de migrantes centroamericanos. Tienen la certeza de que doblaron al gobierno de México.
En las filas demócratas, Bernie Sanders lleva la delantera, lo que favorece a Trump. Es sabido que los seguidores del socialista le son fieles a morir. Éstos se asemejan a los seguidores del Barcelona que prefieren ver ganar en la Champions a cualquier equipo extranjero antes que al Real Madrid.
Conforme a Arturo Sarukhán, de perder Sanders la nominación, solo 56% de sus simpatizantes apoyarían al candidato demócrata. Como contraste solo un mínimo de 85% de las simpatizantes de Biden, Buttigieg y Warren apoyarían al demócrata nominado (Emerson Pollingen).
Ahora, si ganara Sanders habría malas noticias para México. Por lo pronto un enemigo del T-MEC en la Casa Blanca. Sanders es un declarado proteccionista, limitaría las exportaciones mexicanas y castigaría probablemente hasta las remesas. Los demás candidatos no son viables. Más allá de la corrección política y sexual, no creo todavía que los estadounidenses, tan conservadores, elijan a una mujer (Warren) o a un homosexual (Buttigieg). En cualquier caso ningún de ellos, incluido Biden, (sleepy Joe lo fastidia Trump) le ganaría hoy a Trump, fortalecido después de un lamentable impeachment.
Ante este escenario, quién lo diría: lo mejor que podía pasarle a México es que Trump siga en la Casa Blanca. Algo que nunca imaginé pensar y menos escribir. La única esperanza sería el surgimiento de Bloomberg como el único que pueda ganarle a Trump. La esperanza es lo último que muere.
Twitter: @MarioMelgarA