Septiembre 21, 2019
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Treinta y un días

IMPULSO/Alberto Aziz Nassif

Artículo

Hace un mes que fueron las elecciones y parece que ya ha pasado mucho tiempo. El ritmo de propuestas, conferencias de prensa, nombramientos y proyectos de AMLO y su equipo ha sido frenético. La casa de Chihuahua 216, en la Colonia Roma, se ha vuelto el centro de gravedad de la política a pesar de que faltan cuatro largos meses para el cambio. Todos los días hay una novedad. Este tiempo acelerado expresa la ansiedad de un inicio de ciclo en donde la consigna parece ser que no hay que perder ni un minuto para llenar todos los espacios políticos y mediáticos. Hay signos de que se quiere dar marcha atrás al modelo de país de los últimos 30 años.

Al revisar las propuestas, se pueden ver algunos hilos finos que apuntan hacia una reconstrucción nacional, un nuevo proyecto de país que viene en camino. Se ha mencionado mucho que se trata de un cambio de régimen, que en palabras de Guillermo O’Donnell representa uno de los factores centrales de una democracia: son los patrones formales e informales, explícitos e implícitos, los canales de acceso al poder, los actores, recursos, estrategias e instituciones. Todos los componentes del Estado parece que serán tocados, desde las burocracias que tendrán un ajuste severo, sobre todo las capas altas, pasando por propuestas para el sistema legal y las procuradurías, hasta llegar a los filtros y los mecanismos de regulación de lo estatal. Los acentos son por lo nacional, lo público y la redistribución del ingreso.

AMLO ha privilegiado de manera especial las expresiones simbólicas y la construcción de una nueva narrativa, a pesar de que ya la hemos escuchado hasta el exceso, hoy, su discurso político tiene el efecto performativo del poder, lo que se dice serán actos reales, políticas y presupuestos a partir del primero de diciembre. Hay grandes expectativas, la ciudadanía quiere ver resultados, principalmente en tres materias, salarios, combate a la corrupción y bajar la inseguridad. Al mismo tiempo, el ánimo social es de esperanza (62%), con algo de incertidumbre (24%) y poca preocupación (12%) de acuerdo a una encuesta reciente de Reforma (25/VII/2018). Existe todavía una remembranza festiva y el capital político de las urnas se mantiene. Hay muchas propuestas positivas que cada día ganan mayor legitimidad, como suprimir los fueros y privilegios, fomentar la austeridad y el ahorro, bajar la publicidad gubernamental, impedir los conflictos de interés, pacificar al país, respetar los derechos humanos, tener ayuda internacional, regular las drogas, impulsar una política energética nacional, crear empleo, rescatar el campo, etc.

Al mismo tiempo, hay propuestas que han empezado a generar desgaste y ya acumulan críticas importantes que es necesario que sean escuchadas y tomadas en cuenta porque así son las democracias. La contabilidad de los errores de AMLO en este mes está muy por debajo de sus aciertos, pero ya suman algunos expedientes que se pueden repensar.

Hay que darle tiempo al Gobierno para que se instale y empiece a trabajar, pero es necesario hacer señalamientos que merecen una revisión del nuevo proyecto en construcción y, quizá, una reconsideración. Planteo cuatro: 1) una cosa es quitar privilegios, pero usar una hacha para los recortes a la burocracia suena desproporcionado porque, en muchos casos, será necesario un instrumental fino y un bisturí para ver qué se puede quitar y qué es necesario mantener, sobre todo para que el Gobierno funcione de forma eficaz y eficiente. 2) La famosa descentralización -que parece una ocurrencia- contradice la República de la austeridad que se quiere promover, sobre todo porque será muy costosa y sus objetivos no han sido suficientemente argumentados. 3) La estructura de delegados con súper poderes, que en varios casos son los candidatos perdedores, anuncian un conflicto innecesario, una enorme centralización de poder y una racionalidad que no ayuda a generar un mejor federalismo. 4) La dinámica entre representación y participación es confusa, someter decisiones técnicas y sofisticadas como la del aeropuerto a consulta popular resulta complicado. Las decisiones difíciles que no se quieren asumir se mandan a una consulta. Treinta y un días, faltan más de 120 para el inicio… @AzizNassif