Septiembre 18, 2020
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¡Qué Chulada!

David Arellano Ortega

En ocasiones anteriores les he comentado sobre las nulas, débiles e inefectivas estrategias de comunicación implementan al interior de los gobiernos, pero sobre todo la falta de experiencia de los encargados de realizar la estrategia, que creen que sólo con pagar cobertura de eventos es suficiente, sin tener plena conciencia del impacto que tendrá realmente en el ciudadano, mal gastando el erario público… ¡Qué Chulada!

 Lo que menos hacen es comunicar y mucho menos posicionar los mensajes adecuados para que las personas estén enteradas realmente de lo que hacen sus gobiernos y sean influenciados con mayor facilidad por cualquier rumor vertido en Redes Sociales con o sin premeditación previa, esté último lo que los especialistas llamamos Guerrilla Digital.

Esta situación no es sólo problema de los gobiernos, sino de los actores políticos y de los que en meses próximos se postulen a puestos de elección popular.

Actualmente para muchos políticos -aún hoy en día- les resulta un gasto innecesario invertir en consultoría política en cualquiera de sus ramas, pero lo que sí es cierto, es que cada día el electorado es más y más complejo y con las formas tradicionales de hacer campaña condádivas a cambio de votos,que cada vez sonmenos efectivas.

Muchas veces los candidatos o sus equipos políticos menosprecian la ayuda profesional, porque desconocen las funciones en las que puede ayudar a un equipo el consultor político profesional y con experiencia en el ejercicio del poder y en procesos electorales.

En esta ocasión les comentaré algunas de las principales actividades en las que la ayuda experta en consultoría política puede marcar la diferencia en una contienda electoral.

Un consultor político investiga el mercado electoral. Es vital conocer el terreno en el que se va a mover la campaña, pero no solo desde la percepción personal del candidato y su equipo, que muchas veces sólo se confían de su “olfato político”, sino utilizar investigación cuantitativa y cualitativa que de forma objetiva nos presente el contexto de la zona en donde desarrollemos la campaña. También investiga la competencia, sus debilidades y fortalezas así como las del propio candidato, con el fin de determinar el perfil que se utilizará a lo largo de la contienda electoral.

Con esta información, el consultor debe estar en capacidad de construir la estrategia política. La estrategia no es producto de la imaginación o ingenio de un “gurú”, por el contrario, debe ser el resultado de un exhaustivo proceso de investigación (documental, histórica, de campo, etc.) que nos de los insumos necesarios para determinar cuántos votos requerimos para ganar la elección, dónde están ubicados, estructurar un mensaje rector, poder segmentar nuestras audiencias y diseñar mensajes específicos para cada una de ellas, construye una historia y hace seguimiento de lo diseñado a lo largo de todo el proceso electoral, además de mantener disciplina en el mensaje.

El consultor político también guiará el proceso creativo de la campaña,en ese sentido, debe trabajar de la mano con las agencias de publicidad o el equipo creativo que estén presentes en la campaña, con el fin de traducir el mensaje rector y los segmentados en piezas propagandísticas que se utilicen en los canales de comunicación respectivos de acuerdo a las distintas audiencias.

Una función fundamental del consultor político es la de contribuir a la organización interna de la campaña, diseñando una estructura acorde y eficiente en el manejo de los dos principales recursos de toda campaña: el tiempo y el dinero.

Toda campaña política tiene altas probabilidades de verse envuelta en situaciones de crisis, bien sea provocadas por el adversario o por la propia campaña accidentalmente. El consultor político ayuda a enfrentar estas crisis. Asesora en cómo defenderse de los ataques, cómo minimizar los daños y cómo hacer que las agresiones del adversario se vuelvan un bumerán contra ellos mismos.

Pero finalmente, el consultor político es el gran aliado del candidato en el seguimiento y control de las metas trazadas en la campaña. Se convierte en el gran auditor permanente del proceso electoral, identificando anticipadamente crisis, fallas y sobretodo implementando cambios o afianzando acciones de acuerdo a como sea necesario para el fin último de cualquier campaña electoral, que no es otro que ganar la elección.

El autor es Periodista de profesión, has sido funcionario público en distintas ocasiones,Consultor en Imagen Pública y Comunicación Estratégica.