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Podría haber más despidos por “Ley Rodrigo Macías”

IMPULSO/ Arturo López Benítez

Analista Político

Habrá que hacer un espacio en la Ley federal del Trabajo para agregar un nuevo artículo, el que justifique el despido por “… no compartir un proyecto artístico”. A esta legislación se le tendrá que nombrar de algún modo; qué tal “Ley Rodrigo Macías”, inspirada por el flamante director de la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM), que decidió despedir a tres de sus compañeras por lo que él considera un acto imperdonable: “…no compartir el proyecto artístico de la Institución”, dijo.

Ante el hecho, las preguntas aparecen, ¿Cuál es el proyecto que no aceptaron sus colegas, tenían opción de oponerse, de emitir una opinión, acaso un comentario? ¿Cuál fue la verdadera causa del despido? ¿A cuál institución se refiere Rodrigo Macías, será la OSEM, o está invocando a la Secretaría de Cultura y Deporte del Estado de México?

Si el proyecto al que hace mención es el de la orquesta, pues que diga cuál es. Será muy interesante conocer las metas y los objetivos de su plan; en qué consiste, cómo piensa llevarlo a cabo y con qué apoyo cuenta. Pero si se trata de alguno que tiene la Secretaría de Cultura por ahí escondido, entonces es un hecho que las mujeres despedidas no tenían esperanza. Ha sido muy notorio que el rumbo que la dependencia ha tomado desde su creación en 2015, está muy lejos de lo que es una estrategia de promoción cultural funcional, pragmática. El común denominador del periodo de Eduardo Gasca Pliego y de la ahora secretaria Marcela González Salas, es la falta de un esquema de difusión cultural específico –sin un proyecto claro–, donde se ha trabajado más por ocurrencias que por una planeación verdadera.

Será necesario saber cómo y quién determinó que Rodrigo Macías dirigiera la OSEM, no es que se ponga en duda su capacidad o su talento, pero solo había llevado la conducción de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de México, que parece se creó para albergar a jóvenes estudiantes o músicos egresados del Conservatorio del Estado de México. ¿Se le designó por decisión unilateral?, ¿fue un dedazo de Marcela González o del propio Gobernador? ¿Hubo algún proceso de selección, concurso o audición?; si así fue, ¿quiénes fueron los aspirantes?

Es cierto que parte del público asiduo a los conciertos de música clásica en Toluca, no extraña la conducción de Enrique Bátiz; pero tampoco han sentido un cambio sustantivo en la OSEM. Entre los más exigentes, comentan que la Orquesta Filarmónica de Toluca (OFiT), tuvo una mejor temporada al presentar un programa más lúdico y formativo.

Pero el precedente que queda con el despido de las tres ejecutantes, va más allá de lo musical o artístico; afecta directamente lo laboral. El trato injustificado que recibieron de parte de su jefe inmediato y la dependencia, como empleadas y músicos profesionales, deja en desahucio a quienes trabajan en la Secretaría de Cultura y Deporte; ya que se les podría aplicar la “Ley Rodrigo Macías” si no comparten “…el proyecto artístico de la Institución”. Parece que ante la menor sospecha, se les pasará ante el coordinador administrativo, un lic. Marcos García, que acompañado por personal del jurídico, de manera magnánima primero les ofrecerá pagarles un mes completo de sueldo sin trabajar, a cambio de firmar una carta de renuncia redactada en ausencia del afectado. Este pago –¿o chantaje?–, suena como si fuera un beneficio económico que se le podría agregar al proyecto de la “Ley Rodrigo Macías”.

Sin embargo, los derechos laborales, como muchos otros, son irrenunciables. Así lo estipula la Ley Federal del Trabajo que siempre estará por encima de la Ley de Servidores Públicos del Estado de México. El hecho de firmar una carta renuncia no exime a ningún trabajador de éstos, siempre tendrá la posibilidad de exigirlos ante un juez.