Octubre 24, 2021
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No son maneras de consolidar nuestro origen: Eduardo Matos

No hay ninguna fuente que sostengan que Cortés se sentó a llorar en la ahora renombrada “Plaza de la Noche Victoriosa”, explica el investigador emérito del INAH:

“Desde que empezó el Proyecto Templo Mayor escribí que había dos fuentes del conocimiento: las fuentes históricas y la arqueología, a las cuales tendríamos que acudir para conocer mucho mejor a nuestros pueblos. Una debe nutrirse de la otra”. Así reflexiona el arqueólogo y antropólogo Eduardo Matos Moctezuma, fundador de dicho proyecto en 1978, Profesor Investigador emérito del INAH y miembro de El Colegio Nacional.

La conversación se da a propósito del ciclo En busca de Tenochtitlan y Tlatelolco, que será coordinado por él mismo del 9 al 13 de agosto y se transmitirá a través de los canales de difusión de la máxima cátedra de México.

En ese contexto, el también Premio Nacional de Ciencias y Artes opina que “hay una ignorancia muy grande” de parte de quienes han planteado versiones históricas sin fundamentos, como los supuestos 700 años de la fundación de México-Tenochtitlan o el renombramiento de la Plaza de la Noche Triste por la Plaza de la Noche Victoriosa, puesto que no abonan a verificar versiones que por siglos se han legitimado sin fundamentos testimoniales o científicos.

“Insisto en que todas estas cosas no son maneras de consolidar nuestro origen, sino que son ideas de distracción. Por ejemplo, esto de la noche victoriosa. Y es que no hay ninguna fuente en la que relate que Cortés se sentó en ese lugar a llorar. No hay fuentes que lo sostengan. Quizás por tradición se ha dicho que posiblemente ahí fue. Entonces, en lugar de tratar de hacer ver lo que realmente eso significa, se utilizan para fines que no llevan a dar sustento a un origen”.

Opina que los fondos que se emplean para actos conmemorativos, como la instalación de una maqueta de gran magnitud del Templo Mayor en la Plaza de la Constitución, en ocasión de la conmemoración de los 500 años de la caída de México-Tenochtitlan, “deberían emplearse en otros rubros, puesto que tenemos el Templo Mayor ahí cerca, sus vestigios, el museo, maquetas en el Metro y en el espacio de la zona arqueológica, al interior. Es solamente gastar el presupuesto en lugar de sumar esfuerzos para dar a conocer la historia tal como fue”.

Un recorrido por las figuras fundamentales

Sobre el ciclo En busca de Tenochtitlan y Tlatelolco, Matos Moctezuma detalla:

“La idea fundamental es dar a conocer los aportes que la arqueología ha hecho para el estudio de los mexicas. Primero, con la charla que abro el lunes, dando un panorama, un preámbulo de las investigaciones, por lo menos las más importantes que se han llevado a cabo para el conocimiento del pueblo mexica. Para ello voy a empezar con 1790, con los hallazgos de la plaza mayor, el hoy Zócalo, de la escultura de la Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tízoc”.

Opina que los recursos que se usan para actos como la instalación de una maqueta en la Plaza de la Constitución deben emplearse en menesteres propios de la investigación y la conservación arqueológica.