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Lola Cueto pionera del teatro guiñol en México

 Lola Cueto llamó la atención de importantes críticos de arte como Paul Westheim y de artistas como Jean Charlot.

IMPULSO / Redacción

Lola Cueto fue escritora, marionetista, pintora, grabadora, diseñadora de títeres y una gran defensora de la tradición popular mexicana. Llegó a dominar técnicas y géneros para explorar un arte moderno y propositivo. El 24 de enero se conmemora el 42 aniversario de su deceso.

María Dolores Velázquez Rivas, conocida como Lola Cueto, nació el 2 de marzo de 1897 en la Ciudad de México. Fue la primera mujer que estudió en la Academia de San Carlos y la única en el grupo de pintores que, junto con David Alfaro Siqueiros, formaron parte de la primera Escuela de Pintura al Aire Libre. Además, al lado de su esposo, Germán Cueto, inició su proyecto pedagógico, el cual fusionó el arte con la vida diaria para brindar un panorama distinto de la urbe y la modernidad.

La pareja realizó máscaras elaboradas con yeso y cartón que reflejaban rasgos del pueblo mexicano; recreó obras con tapices, papel picado y juguetes tradicionales de México, y fundó las compañías de teatro Rin Run, El Nahual y El Colorín.

Lola Cueto fue una gran coleccionista de juguetes populares mexicanos y creó una técnica para elaborar originales tapices que fueron exhibidos en varios países. Su esposo, por su parte, encontró su vocación en la vanguardia de la escultura abstracta.

Ella vivió en un ambiente cultural en el que también se encontraban figuras como Frida Kahlo, Diego Rivera, Ramón Alva de la Canal, Gabriel Fernández Ledesma, Angelina Beloff, Fermín Revueltas y Germán Cueto, con quien contrajo nupcias en 1919 y vivieron en París entre 1927 y 1932.

Al volver a México, fue una de las fundadoras de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR). De este grupo nacieron los primeros muñecos guiñol en México y las primeras obras en las que se incluyeron, como El renacuajo paseador, para la cual Silvestre Revueltas compuso la música.

En 1934 obtuvo el nombramiento de animador teatral del Teatro Escolar del Departamento de Bellas Artes. En los años cuarenta dominó el grabado y conquistó todas las técnicas de la época, un hecho que la llevó a impartir clases en el Mexico City College y a exhibir sus obras con gran éxito en México, Estados Unidos y Europa.

Sus meticulosas producciones y su gran interés de que los títeres y las marionetas fueran realmente un medio de educación y de formación integral para niñas, niños y jóvenes, la llevaron a ser una importante promotora cultural.

Lola Cueto llamó la atención de importantes críticos de arte como Paul Westheim y de artistas como Jean Charlot. En 1979, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) realizó una de las exposiciones individuales de la creadora más relevantes en el Salón de la Plástica Mexicana. En 2009, nuevamente el INBAL organizó una amplia retrospectiva de su obra: Lola Cueto: trascendencia mágica, 1897-1978.

Con su trabajo, incursionó y desarrolló el teatro de marionetas en México y creó juegos, títeres y compañías de teatro guiñol, enfocados a enseñar, alfabetizar,