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Hoja al viento

IMPULSO/ Félix Santana Ángeles
Morena después del 2018

Los resultados de la próxima elección cambiarán drásticamente el rumbo del país porque, desde la óptica de las fuerzas progresistas, los procesos electorales se convierten en la oportunidad de acelerar los procesos para la organización social, así que será necesaria una cirugía mayor para resolver los problemas estructurales del país.
La noche del nueve de julio de 2014, el Consejo General del INE aprobó por mayoría la creación de tres nuevos partidos políticos, Morena, Encuentro Social (PES) y Humanista (PH), con los que ya serían 10 los partidos con registro nacional.
Cabe mencionar que el PES, con 270 mil 966 afiliados, y el PH, con 308 mil 997 simpatizantes, fueron señalados por distribuir dádivas a sus militantes para alcanzar el número necesario y realizar sus asambleas constitutivas, además de que este último recibió donaciones por parte de agrupaciones religiosas, lo cual está prohibido por la ley electoral. Por su parte, a Morena le reconocieron 496 mil 729 afiliados, cuando la meta era de 219 mil 608 para alcanzar el registro.
Si bien es cierto que el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador tiene sus orígenes desde hace varias décadas, la conformación del Movimiento de Regeneración Nacional es nueva, se remite al tres de octubre de 2011, cuando en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México se dieron cita 10 mil asistentes en calidad de representantes de los dos mil 217 comités municipales y 37 mil 453 seccionales, llamados en ese momento “Protagonistas del Cambio Verdadero” y fue el Notario Público 128 del Distrito Federal, Sergio Navarrete Mardueñ,o quien dio fe de esa asamblea constitutiva.
A seis años de haberse constituido como Asociación Civil y sólo tres años de obtener su registro como partido político nacional, Morena y Andrés Manuel López Obrador como presidente de su Comité Ejecutivo Nacional cuentan con el mayor respaldo ciudadano para ganar la presidencia de la Republica en la elección del primero de julio de 2018.
Según el diario Reforma, la eventual alianza entre Morena-PT obtendría el 31% de la votación, el PRI y su alianza con el PVEM y Nueva Alianza tendrían el 28% y en tercer lugar quedaría el “Frente Ciudadano por México” (conformado por PAN, PRD y MC) con un 24%.
Consulta Mitofsky desarrolló un interesante ejercicio en el que plantea nueve diferentes escenarios a los posibles candidatos de esas tres alianzas políticas y a los “independientes”, su resultado es contundente, Andrés Manuel López Obrador queda en primer lugar en los nueve escenarios.
Si bien es cierto que las encuestas han perdido credibilidad, también es cierto que la coincidencia de las casas encuestadoras va mostrando una tendencia que es cada vez más difícil de ocultar, como el hartazgo de la ciudadanía contra los gobiernos incompetentes y corruptos, el aumento de los precios de la canasta básica o los combustibles como el gas, la electricidad y la gasolina, todo ha hecho que el PRI resulte ser el partido con mayor rechazo, con el 51.7%, seguido del PAN con 35%, el PRD con 33% y el PVEM con 30%.
Es altamente probable que, como sucedió en el Estado de México durante la elección de 2018, los niveles de violencia se incrementen de manera desproporcionada para intentar inhibir la participación electoral, que las campañas se sustenten en descalificaciones para intentar convencer al electorado de que todos los partidos políticos son iguales y que la utilización de recursos públicos e incluso del crimen organizado se vuelquen hacia la compra y coacción del voto y que las instituciones electorales carezcan de autoridad o ánimo para poner en orden a los contendientes.
Aun así, los resultados de la próxima elección cambiarán drásticamente el rumbo del país porque, desde la óptica de las fuerzas progresistas, los procesos electorales se convierten en la oportunidad de acelerar los procesos para la organización social, si bien es importante el perfil de quienes conformarán al próximo Gobierno en sus diferentes ámbitos y de los integrantes del Congreso de la Unión, debido al nivel de descomposición institucional, será necesaria una cirugía mayor para resolver los problemas estructurales del país.
Es allí donde se explica el éxito de Morena, ya que no sólo es un partido político limitado por el marco institucional, a Morena hay que entenderla como un Movimiento Social que se ha insertado en el sistema para tomar el poder político por la vía pacífica, a través de un proceso electoral, pero su objetivo central es la organización de la población en cada una de sus colonias, pueblos o comunidades para buscar por ella misma su prosperidad que por siempre le han negado sus gobernantes, eso es transformar la vida política del país.

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