Diciembre 18, 2017
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En las Nubes

IMPULSO/ Carlos Ravelo Galindo, afirma:
El futuro. Gracias.
De vez en cuanto es menester recurrir a las anécdotas. Y más si se circunscriben a una edad, muy madura. Ojalá te rías.
Viejas Amigas
Dos señoras de edad avanzada son amigas desde hace muchas décadas.
Durante estos años participaron en actividades y aventuras juntas. Últimamente, sus actividades se habían limitado a encontrarse un par de veces a la semana para jugar a las cartas.
Un día, cuando jugaban a los naipes, una de ellas llama a la otra y le dice: “No te molestes conmigo… Sé que hemos sido amigas durante mucho tiempo, pero ahora no recuerdo tu nombre. Llevo rato pero no puedo recordarlo. Por favor, dime cuál es”
Durante al menos tres minutos la otra amiga se limita a mirar y sonreír; finalmente dice:
“¿Y qué prisa tienes por saberlo?”
En el centro de la tercera edad Bárbara, de 80 años de edad, irrumpe en la sala de recreo del centro de jubilación. Y con su puño en el aire, anuncia:- “¡Quien adivine lo que tengo en mi mano puede tener relaciones sexuales conmigo esta noche!”
Un señor mayor ubicado en la parte trasera grita: “¿Un elefante?”
Ella piensa un minuto y responde: “¡Exacto!”.
Un señor de avanzada edad conduce por la autopista cuando suena el teléfono del coche. El señor escucha la voz de su mujer a través del contestador: “Vicente, acabo de escuchar en las noticias que hay un coche que va en sentido contrario por M25. Por favor, ten cuidado.”- “¡Demonios!”, exclama Vicente, “¡No es sólo un coche el que va en sentido contrario sino cientos de ellos!”
Romance
Una pareja de viejos están acostados en la cama. El marido se queda dormido, pero la mujer, en un estado de ánimo romántico, quería hablar.
La mujer dice: “Solías sostener mi mano cuando éramos novios”.
Con los ojos aún cerrados, el marido toma la mano de su esposa durante unos segundos y trata de volver a dormir. ”
Unos momentos más tarde, la mujer dice:
“Luego acostumbrabas a besarme.”
Ligeramente irritado el marido le da un beso en la mejilla y se dispone a dormir..
Treinta segundos más tarde la esposa añade:
“Y también solías morderme el cuello.”
Ya con rabia, el hombre tira las sábanas y se levanta de la cama. –
“¿A dónde vas?”, pregunta ella.
– “¡Voy a por mis dientes!”
Supersex
Una anciana corre de arriba y abajo por los pasillos en un hogar de gente mayor.
Mientras lo hace se levanta el borde del camisón y grita: “Supersex”.
La mujer se dirige hacia uno en silla de ruedas. Se levanta el camisón y dice: “Supersex”.
El señor permanece en silencio por unos instantes y dice: “Tomaré la sopa, gracias”.
Craveloygalindo@gmail.com

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