Julio 2, 2022
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DESDE LAS ALTURAS

Por: Arturo Albíter Martínez

Si algo puede presumir el Partido Revolucionario Institucional es el trabajo de su estructura, que no es otra cosa, que la labor que desempeñan miles de personas que desde diversas trincheras trabajan para darle una imagen positiva al desempeño de los que encabezan la administración estatal y por supuesto la que se hace desde el Comité Directivo Estatal con los sectores, organizaciones y las diferentes secretarias.

Pero durante los últimos sexenios esas estructuras han sido cada vez más castigadas. El trabajo que realizaron desde la llegada del ex gobernador Arturo Montiel al PRI hasta que entregó la gubernatura, alcanzaron presencia no sólo estatal, era un referente en el país.

Si bien con Enrique Peña como primer priista, esa maquinaria ya no recibió la misma atención, fue suficiente para darle presencia en todo el territorio nacional, tanto que fue la base del triunfo en las elecciones presidenciales.

Pero en ese sexenio empezó a caer esa estructura de la que tanto presumen en el tricolor. Eruviel Ávila como primer priista empezó un proceso para desmantelarla, el primer paso fue desconocer el apoyo que le brindaron  durante su campaña y la solicitud de renuncias se vino en cascada.

El caos no se desbordó debido a que Enrique Peña se convirtió en el llamado primer priista del país y todos tuvieron cabida en la administración federal. La inercia y el cobijo presidencial permitieron que la estructura no se desfondara.

Con todo y la supuesta traición durante la campaña del que resulta el actual mandatario mexiquense.

A 4 años y medio de la actual administración, queda muy poco de esa poderosa estructura creada por el entonces poderoso Arturo Montiel y prácticamente nada, de la que llevó a Enrique Peña a la presidencia.

Durante esta administración, la estructura ha sido reducida a su máxima expresión. El PRI ha pasado de ser el poderoso partido político, a uno que si bien mantiene su fuerza, pocas veces había vivido procesos tan largos de austeridad, tanto que durante el primer proceso que le toca vivir al gobernador hacen crisis y obtiene uno de los peores resultados en su historia. Gana sólo 20 municipios y 1 diputación de mayoría.

Eso no generó cambios ni preocupación. La austeridad se mantuvo y ha llegado a un nivel que las organizaciones viven de sus recuerdos. Sólo por poner un ejemplo, la que en otros tiempos fue uno de los sectores más importantes, la CNC, no tienen ni 10 trabajadores en nómina, la CTM prácticamente no existe.

Los líderes que han sido nombrados últimamente trabajan con saliva y casi nada de recursos o colaboradores con sueldo. La situación llega al extremo que al menos uno de esos líderes tiene prohibido acompañar a Eric Sevilla a sus eventos, porque le aplauden más al líder tricolor.

Si a lo anterior le sumamos que en Gobierno del estado, el anti priista número 1 de la entidad, se mantiene como el hombre fuerte de los programas sociales más importantes de la administración, la situación es desalentadora. Maltratar a los trabajadores que acuden a eventos desde las primeras horas del día, ya es normal.

Pensar que el PRI pondrá a trabajar en automático a su estructura cuando den el banderazo de salida a la elección de gobernador es engañarse y si lo hacen como hasta el momento con su “austeridad” al extremo, entonces será más complicado.

Faltan poco más de once meses para la elección y todos hablan de la estructura como la maquinaria que los hará ganar. Una estructura reducida, pobre, maltratada y poco valorada, regularmente ignorada, pero apreciada por los partidos de oposición que recorren el estado en busca de esos líderes regionales que el PRI supone se pondrán a trabajar a su favor cuando se los pidan.

COMENTARIO DEL DÍA: PREOCUPANTE LA AFIRMACIÓN DE MAURILIO HERNÁNDEZ SOBRE EL HECHO QUE EL PRI SÓLO GANARÍA CON TRAMPA LA ELECCIÓN DEL 2023.

Todo parece indicar que la afirmación del presidente de la Junta de Coordinación Política, Maurilio Hernández pasó inadvertida para la mayoría. Y es que a 347 días de adelantar que el PRI ya no tiene oportunidad de ganar de manera legal y legítima, es tanto como descalificar desde este momento la elección.

Es lo mismo que decir que sólo con trampa ganarían. Sería el mismo supuesto si van solos o en alianza.

Entonces ¿El trabajo de los órganos electorales que avalaran esa supuesta victoria también serían unos tramposos? O entonces por la simple postura del funcionario que representa el Congreso local ¿Debe ganar desde este momento Morena para que no sospechen de una trampa?

Si en otros estados, el PRI puede perder el registro ¿En el Estado de México debe perder en automático de darle la victoria a Morena?

Dice el líder de la Junta de Coordinación Política que habrán de denunciar cualquier práctica que vaya en contra de la legalidad y de la legitimidad. ¿Los eventos que han tenido en su partido, así como la gira permanente del senador Higinio Martínez por toda la entidad  no pueden considerarse una práctica que va contra la legalidad?

Qué bueno que Maurilio Hernández tiene diputados de otros partidos a modo y que nunca le reclaman. O líderes de partidos políticos a los que les parece poco importante lo que diga.