Septiembre 15, 2019
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Desde las alturas

IMPULSO/ Arturo Albíter Mtz.
Los papeleros no resuelven su problema
Mientras el tema electoral es lo que llama la atención en este momento, otros asuntos pasan a un segundo plano, como el de la recisión de los vales de útiles escolares, que afecta a miles de propietarios de papelerías en todo el Estado.
El titular de SEIEM, Gerardo Monroy, fue el encargado de atender a los integrantes de la Asociación de Negocios de Papelerías, pero no llegaron a ningún acuerdo, el trato que el funcionario dio a los empresarios no fue el mejor y hasta salió a desmentir algunos dichos de los inconformes.
Las reuniones entre la autoridad estatal y los empresarios van y vienen, cada semana se reúnen y ahora el turno de atender a los enojados papeleros es del secretario de Desarrollo Económico, Alberto Curi, quien quiere tapar el sol con un dedo o curar al enfermo con un curita.
Una de las opciones que le dieron a los empresarios fue la de atrasar unos días la entrega del paquete de útiles escolares, para que así los padres de familia tuvieran la necesidad de comprarles a los papeleros.
Ambas partes sostienen una reunión cada semana y parece que no llegan a ningún acuerdo.
El tiempo se le acaba a los propietarios de éstos negocios, ya que si quieren salir con precios competitivos, es necesario hacer las compras por adelantado y no lo harán debido a que no tienen la certeza de una buena venta.
La empresa que ganó la licitación para entregar los paquetes de útiles escolares en el Estado de México, que cabe recalcar no es mexiquense, es de Puebla, tampoco ha mostrado la calidad del material que va a entregar.
Ya el funcionario Gerardo Monroy salió a decir que no son útiles de China y menos que son tóxicos, quizá el director del Seiem ya los tiene en su escritorio y sabe que son de buena calidad. Lo cierto es que nos vamos a enterar si son buenos o no hasta que los estudiantes los tengan en las manos.
Porque el presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Artículos Escolares y de Oficina, sigue sin saber el lugar donde la empresa compró el paquete.
Ahora toca el turno a los bares y restaurantes para entrar en conflicto con el GEM
Parece que los problemas del Gobierno del Estado con los empresarios mexiquenses no tienen fin y ahora va en contra de los propietarios de bares y restaurantes, ya que están por revivir el tema de los alcoholímetros en todos los establecimientos.
El tema es por demás delicado porque contar con un aparato de este tipo no parece ser la mejor opción para disminuir el número de accidentes por manejar en estado de ebriedad.
Son dos aspectos principales por los que este asunto será un problema. Primero porque cada uno de los alcoholímetros tiene un costo cercano a los 60 mil pesos, más lo que se acumule porque tienen que darles mantenimiento. Si este gasto se compensara con disminuir los accidentes seguramente la mayoría de los empresarios lo pagaba.
En otro tiempo ya se demostró que colocaron el aparato y nadie lo usa. Primero porque los encargados del establecimiento no pueden obligar a ninguno de sus clientes a realizarse la prueba y aunque así fuera, tampoco pueden negarse a entregarle su auto.
Sólo se limitan a proponer a sus clientes que se la hagan. En el extremo que accedan y resulte positivo, los trabajadores del lugar no pueden negarse a entregar el auto.
Las instancias de salud y seguridad no pueden tener un policía o un funcionario de COPRISEM en cada uno de los negocios para obligar a los clientes a realizarse el examen. La mejor opción es incrementar los operativos donde si cuentan con elementos que aplican la prueba y detienen al conductor si va en estado de ebriedad para presentarlo ante las autoridades.
El asunto todavía se encuentra en fase de notificación, pero, si se ponen intransigentes como en el tema de los papeleros o, peor aún, como el de los transportistas, la autoridad puede empezar a cerrar negocios y los empresarios a sacar amparos.