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COMENTARIO A TIEMPO AGRADECIMIENTO Y ACLARACIÓN (III)

Por Teodoro Rentería Arróyave

Para lunes 24 de febrero de 2020

Al amigo, colega y coasociado, Salvador Estrada Castro por su pronta y total recuperación. Solidarios con su familia, con la cual nos hemos mantenido en comunicación.

TERCERA PARTE

Al continuar con esta serie, reiteramos nuestro agradecimiento a la compañera Daniela Jurado Cano, por su reportaje que con motivo del Día Internacional de la Radio, se publicó en el diario El Universal, referente a la creación del Instituto Mexicano de la Radio, y destacar que el director general fundador fue el autor; También deseamos aclarar que su actual sede de Mayorazgo 83, no fue una dadiva sino producto de una compraventa. La narrativa de referencia esta publicada a partir de la página 122 de nuestro libro, “Mi Vida Son Mis Amigos”, con el subtitulo, EL SISMO DEL 85, y dice así:

“La cinta de los recuerdos da marcha atrás. Porque Teodoro Rentería quiere retomar detalladamente el tema del sismo y cómo afectó al IMER. Y comenta que, después de que el presidente aceptó que se crearán tres y no dos Institutos, y luego de la solemne ceremonia de la toma de posesión en el histórico Salón Juárez de la Secretaría de Gobernación, Pablo Marentes Alberto Isaac y él, se encontraron con la noticia de que la sede de los tres nuevos organismos sería una vieja construcción ubicado en la esquina de Miguel y M. Anza y Mérida, en la colonia Roma Sur. Dicha casona había sido todo: vecindad, casa de citas y hasta funeraria. Los vecinos decían que ahí espantaban.

Pero en ese inmueble comenzar a trabajar, y Teodoro sigue presumiendo que a la fecha el único Instituto que sobrevive a los vaivenes de la política es el IMER, aunque lamenta la desaparición de los otros no obstante los esfuerzos de sus directores fundadores.

Tiempo después esos institutos fueron autorizados para buscar mejores inmuebles adecuados a sus actividades. Pablo Marentes no tuvo problema, las instalaciones de lo que fuera Canal 13 y Televisión de la República Mexicana eran más que suficientes, y Alberto Isaac encontró un local frente a la Cineteca en Calzada México-Coyoacán casi esquina con Río de Churubusco.

El IMER se alojó en un edificio que parecía espléndido, de 12 pisos, en Doctor Barragán casi esquina con Xola y con vista a la Avenida Universidad. Desde luego mantenía el edificio de las calles de Margaritas en la Colonia Florida, que le vendiera Margarita López Portillo al Gobierno en una cantidad millonaria. Ahí se alojaban las radiodifusoras: 660, 710 y 1220 -la historia XEB-, que fueron el pie de cría del propio Instituto

Teodoro creo el Sistema Nacional de Noticiarios en base a una serie de convenios con radiodifusoras Universitarias, culturales, comunitarias, indígenas, etc. Por atender uno de los convenios antes citados, en un día infausto para México Teodoro salvó una vez más la vida junto con algunos de sus colaboradores, el 19 de septiembre de 1985, todos abordaron el avión de Aeroméxico que debía partir a las 7:21 con destino a Hermosillo, para inaugurar a invitación de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Sonora -UAS-, la etapa de transmisiones de 24 horas de la radiodifusora de esa casa de estudios.

Cuando, a las 7:19 horas, el avión correteaba por la pista del Aeropuerto Internacional ‘Benito Juárez’ de la ciudad México para su despegue, se produjo el terremoto que enlutó al país en esa fecha, Teodoro relata que gracias a la destreza del piloto, el avión no se salió de la pista. Y diserta… CONTINUARÁ.