Mayo 20, 2019
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IMPULSO/ Teodoro Rentería Arróyave
FORTINO, UN SER AMOROSO, SEDUCTOR  TRABAJADOR XIX
La inauguración de la “La Sonora de Nogales”, tuvo un ingrediente más y muy trascendente, resulta que la misma coincidió con la reunión del Consejo Consultivo de la Cámara de Nacional de la Industria de la Radio y Televisión, CIRT, cuyos socios habían decidido que se llevara a cabo en la ciudad capital, Hermosillo.

El gobernador Manlio Fabio Beltrones Rivera era el anfitrión, con esa condición tomó la decisión de invitar a los delegados radiodifusores a que visitaran la ciudad Nogales, en vista de que se inauguraba en la comunidad fronteriza una radiodifusora más.

Los consejeros enterados que los concesionarios eran “los Rentería”, aceptaron la invitación. Aquí cabe recordar, que cuando nos fueron otorgadas las concesiones de Nogales, Sonora y Matamoros, Tamaulipas, estaban dispuestos a oponerse a la decisión gubernamental.

Cuando los mismos se enteraron y constaron que los concesionaron a través de nuestra empresa, eran de los Rentería, retiraron las oposiciones y en forma más que límpida nos fueron otorgados los títulos de concesión.

Los radiodifusores, ahora nuestros colegas, llegaron a Nogales a atestiguar la salida de nuestra primera estación en el 104.3 del cuadrante de FM, nosotros en un acuerdo de intercambio publicitario de última hora, firmamos con el multicitado querido empresario Nikita Kyriaquis un intercambio publicitario.

Obvio, lo había logrado mi hermano Fortino Ricardo, buen y seductor vendedor, como siempre fue. Excuso decirles que nos lucimos con esa atención que se prolongó varias horas. Sin embargo, los miembros de la familia nos relevábamos para hacerle al don de la ubicuidad.

Unos atendiendo a los invitados en el cerro de San Carlos y otros a los colegas de la radio. Cumplimos con todos. La fiesta en la cima del montículo terminó a la 5 de la mañana, aunque todavía quedaban varios rezagados que seguían en el bailongo.

Como siempre sucede, no faltaron los abusivos, apenas en la apertura de nuestra radiodifusora y aún en proyecto la de Matamoros, nos hicieron ofertas tentadoras para comprárnoslas. Desde luego que no asistimos.

Ahí seguimos, haciendo una radio pública responsable y comprometida con la sociedad a la que servimos. En ello participaron mi hermano Fortino Ricardo y sus hijos Fortino Ricardo y Raúl, y no se diga, mi doble cuñada Yoland. CONTINUARÁ.