Diciembre 13, 2018
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COMENTARIO A TIEMPO

IMPULSO/Teodoro Rentería Arróyave

ORACIÓN A UN HIJO

Decían en la casa paterna, respecto a uno de nuestros ancestros: nació en un mes y se fue en un triste mes de octubre, tal ocurre con el trágico deceso del joven, Pablo Francisco Marentes Martínez, primogénito de mi gran amigo y respetado colega, Pablo Marentes González.

Pablo fue todo en la comunicación de Estado: director primigenio del Instituto Mexicano de Televisión, IMEVISIÖN, vendido a la iniciática privada por Carlos Salinas de Gortari, cuando presidente; director general de Radio Educación y Director del Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional, IPN; además de director de Comunicación Social de la Secretaría de Educación Pública, y a la fecha calificado catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Nuevamente mi hijo colega, maestro Gustavo Rentería Villa, me sorprende con una llamada vía celular, para informarme que el primogénito de Pablo de 52 años de edad, fue asesinado por un solitario esbirro cuando caminaba tranquilo por una calle de la alcaldía citadina de la Miguel Hidalgo, muy cerca de la hasta ahora Residencia Oficial de Los Pinos.

Recurro a un lugar común, porque es válido, según la conseja popular: es natural que los hijos entierren a los padres; por tanto antinatural es que los padres entierren a los hijos; se puede comprender, sin desestimar el dolor, cuando un hijo se va por causas naturales.

Lo que es una verdadera tragedia es que la vida de un hijo se segada por la brutalidad de la violencia que ha tomada carta de naturalización en nuestro México; como lo hemos denunciado, con respecto a los asesinatos de periodistas y demás víctimas de los enemigos de las libertades de prensa y expresión, por la vergonzante y vergonzosa impunidad reinante en nuestro país.

Pablo Marentes, al igual que Alberto Isaac y el autor fuimos nombrados por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, directores generales fundadores de los Institutos Mexicanos de la Televisión, de Cinematografía y de la Radio, respectivamente en 1983, desde entonces más que una amistad, se convirtió en una hermandad que trascendió a lo familiar.

Pablo Marentes pierde a su primogénito, en un acto de la barbarie que desde tiempos de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, padece la nación. Pablo en su momento se revela al statu quo, y se ubica en la izquierda.

La izquierda, con Andrés Manuel López Obrador, como inminente presidente de México, tiene como su meta y principal el compromiso de devolverle a México la paz y la tranquilidad. Por ahora sólo esta oración cívica al hijo de un amigo.

Solidaridad, cariño, amistad y hermandad, al dolorido padre, Pablo Marentes González.