Agosto 23, 2017
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IMPULSO/ Teodoro Rentería Arróyave
La estulticia de “Radio Bronco”

Antes de referirme a la historia de las radiodifusoras dedicadas a la difusión de la música de los grandes maestros en nuestro país, es de afirmarse que la estulticia del gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, alias “El Bronco”, no tiene límites y cae en la degradación mas abominable de la comunicación social al cerrar la Opus 102.1 y convertirla en una vulgar frecuencia de procacidades que considera publicitariamente indispensable en su anhelos, estériles por cierto, de convertirse en el futuro presidente de México. Ahora se le conoce como “Radio Bronco”.
Si hacemos un repaso por las grandes ciudades del mundo, nos enteramos que las mismas cuentas de tres a ocho estaciones de radio dedicadas a difundir la llamada música clásica, también en las ciudades pequeñas cuando menos existe una frecuencia para alimentar el espíritu de sus habitantes.
En nuestro país, me limito a recordar la historia al respecto en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México, sin dejar de ser la Capital de la República, en la década de los 20 se crea la primera radiodifusora culta, por así calificarla, XEN 690 kilociclos en Amplitud Modulada, AM. dedicada a la difusión de las noticias y la música culta por su propietario, el constituyente del 17, Félix F. Palavicini.
Posteriormente llega la XELA-AM en el 830 del cuadrante, su slogan: “La Buena Música en México”, a partir del 5 de julio de 1940. Su concesionario, Alejandro Burillo le agrega una emisora en Frecuencia Modulada, 98.5 y la bautiza como Stereo Classic. Fue una delicia escuchar las transmisiones de ambas frecuencias, por desgracia su concesionario decide alquilarlas y las convierten en radiodifusoras deportivas.
Cuando el presidente Miguel de la Madrid Hurtado crea los Institutos Mexicanos de la Radio, Televisión y Cinematografía, decide nombrar al autor, por muchas otras causas que sería prolijo enumerar, director general fundador del Instituto Mexicano de la Radio, IMER.
Ante el criminal hachazo a la cultura que acabó con las radiodifusoras mencionadas, aunque sin otras frecuencias decidimos crear Opus 710, una radiodifusora de alcance medio, sin embargo llenaban en algo el vacío que habían dejado la XEN y la XELA.
Nos pusimos ha estudiar sobre el espectro radiofónico del Distrito Federal y nos percatamos de que había una frecuencia, valga la redundancia en FM, libre, se trataba de la 94.5 KHz, de inmediato iniciamos los respectivos trámites para que le fuera asignada al IMER, por desgracia la información, que se suponía reservada se filtró y surgieron una infinidad de peticionarios movidos por los intereses meramente económicos o políticos. Don Miguel de la Madrid tomó la gran decisión de favorecer al IMER, desde entonces, junio de 1986 podemos gozar de Opus 94.
Como consecuencia y de acuerdo a los programas de apoyo mutuos que creamos, en Monterrey, Nuevo León desde hace más de dos décadas surge, en una de sus frecuencias permisionadas, Opus 102.1, hoy le ha dado el cerrajón innoble y criminal la estulticia del gobernador Jaime Rodríguez Calderón, quien se regodea con su alías “El Bronco”, así y todo este sujeto pretende ser presidente de la República. Pobre país, pobre México si lograra colarse. teodoro@libertas.com.mx

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