Octubre 24, 2020
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Columna Horizonte Mexiquense

Por Luis Miguel Loaiza

*Edomex sin Atlas de Riesgo se convierte poco a poco en Territorio COVID-19

La pandemia que vive el mundo, de la cual México no es inmune nos ha traído importantes lecciones, desde la responsabilidad de la mayoría para cuidar la expansión del COVID-19, hasta la indolencia de los diferentes estratos de gobierno, ha sacado también la verdadera cara de la sociedad buena y justa que, a diferencia de otros países donde los médicos son héroes, en México se le vitupera a cualquiera que trae uniforme blanco.

La tan repetida campaña de que el gobierno federal y, en nuestro caso, el estatal estaban preparados para enfrentar el grave problema fue una mentira mayúscula y ahora que todavía no entramos a la tercera etapa ya se nota la carencia de atención para los pocos enfermos, en el Estado de México tenía hasta principios de esta semana 5 mil 840 casos confirmados y 448 muertes derivadas del virus, los discursos se han quedado en letra muerta y los más de 400 millones presuntamente destinados a prevenir el mal, no se sabe dónde están, pues por lo menos en una gran parte de hospitales del sector salud y de instituciones como IMSS, ISSSTE o ISEMyM se han quejado públicamente de la carencia de equipo y material adecuado para los trabajadores de la salud.

El gobierno del Estado cayó en la guerra de dimes y diretes, apenas aparece en redes un grupo de médicos exigiendo material adecuado, contestan con comunicados oficiales donde supuestamente todos los hospitales cuentan con lo necesario.

La falta de credibilidad en ambos lados ha permitido una ola creciente de especulaciones que contribuyen a la psicosis colectiva, es increíble que un gobierno estatal y más de la importancia del Estado más poblado del país, además de la CDMX, no esté preparado para una verdadera estrategia en crisis y siga permeando la desinformación, pues de nada sirve manejar cifras maquilladas ante algo que es un peligro para la vida de los mexiquenses.

Si bien es cierto que tratan de no ocasionar problemas a las familias de personas declaradas como positivas, también lo es que no se nota ningún proyecto para focalizar y advertir las zonas dónde podría existir un mayor peligro de contagio.

En otros países se aíslan, literalmente, zonas marcadas como foco rojo, y se cuida la recuperación de los enfermos, en nuestro Estado a los contagiados se les confina a reclusión en sus casas y ahí quedó el asunto, pero no se ha dado un seguimiento a los círculos de personas que pudieron estar en contacto con el infectado semanas antes y a su vez a los círculos de los casos sospechosos.

Esta falta de conocimiento o de tacto obligó a las universidades que mantenían a alumnos becados o en servicio social a retirarlos de las instituciones de salud, situación que acrecentó la falta de mano de obra y a la contratación urgente de médicos y enfermeras, pero también sin la capacitación necesaria y sin equipo adecuado.

Nadie ha dado cifras exactas de cuántos becarios fueron retirados de los hospitales y clínicas públicas, pero tampoco se ha informado sobre el uso de recursos, pero sí es necesario que más allá de lo que haga el gobierno federal a través del INSABI, el sistema de salud estatal explique también las medidas clínicas que se realizan y no nada más los ideos invitando a quedarse en casa y recientemente a usar cubre bocas. El Estado de México requiere de acciones reales y de un atlas de riesgo, pues así la misma población evitaría circular por las zonas consideradas como territorio COVID