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La alegría que nunca muera: El amaranto

Por: Marletza

Buscando preservar, conocer y difundir, hace poco me enteré de que en México se estableció desde 2017 al 15 de octubre como el Día Nacional del Amaranto, ¿lo sabías? Así, es responsabilidad de todos los mexicanos promover su significado cultural y social, su importancia alimentaria, desarrollo agrícola e impacto ecológico que trae consigo.

El amaranto es un grano-cereal consumido por culturas precolombinas: mayas, mexicas e incas. Siendo uno de los pilares de su alimentación por el alto valor nutrimental. Se consumía en todos los estratos sociales. Hoy sabemos que es fuente de proteína vegetal, grasas buenas, fibra, calcio, potasio, fósforo, complejo B y no contiene gluten. Se dice que ayuda a reducir el estrés, previene enfermedades cardiovasculares, aporta energía y hay estudios que han detectado que es antidepresivo. No en balde la NASA(Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio, por sus siglas en inglés), lo ha nombrado desde hace ya muchos años “alimento de los astronautas” o “alimento del futuro”.

Recuerdo que cuando era niña (y aún de adulta), en los paseos familiares a Xochimilco el postre obligado era una “alegría”; redondas, alargadas, tipo figuras en las festividades de Día de Muertos,en forma de calaveras por ejemplo; a veces con miel o piloncillo (la famosa panela en Latinoamérica), otras con cacahuates, pasas, pepitas de calabaza, nueces y más. Unos años después se incorporó el chocolate e incluso algunosingredientes como el coco o saborizantes como el extracto de menta. A inicios del 2000, tuve oportunidad de trabajar muy de cerca con productores y artesanos mexicanos de todo el país; era una delicia ver todas las preparaciones de comidas, bebidas y dulces con este ingrediente: tamales, atoles, aguas, tortitas de amaranto en salsa verde, pollo empanizado con él, galletas, panquecitos, pastas, panes, mazapanes, granolas, sopas, ensaladas, germinados, etc.  También recuerdo haber probado el aceite de amaranto.

La última vez que visité esa zona, tuve el privilegio de conversar con una vendedora de amaranto, sentada en un banquito de madera no más de 20 cm de alto, exponiendo en bolsas el producto que en el momento tostaba en su comal de barro. Yo cada que podía me llevaba en mi maleta un “bultito” con un poco de temor que al pasar migración española me lo fueran a quitar (nunca sucedió) de manera que era “lujo” llegar a casa y de vez en cuando para desayunar lo añadiera a la fruta, yogurt o en algún licuado.

Hoy me entero de que el amaranto se sembraba antiguamente junto con otras plantas en las chinampas (método antiguo en agricultura en que se siembra en una especie de balsas cubiertas con tierra, ampliando el territorio en zonas lacustres en la cultura Teotihuacana; por fortuna aún prevalece). También, que el pueblo de Santiago Tulyehualco en está zona, sigue siendo productor de él. Además, este dulce típico en el año 2016 fue declarado Patrimonio Cultural Intangible dela Ciudad de México.

En Nigeria, se cultiva amaranto como verdura, en India elaboran dulces y China hace harinas para fideos con él. Se exporta a Estados Unidos, Italia y Costa Rica.

La siembraocurre en los meses de abril y mayo, para cosecharlo en octubre y noviembre. Los Estados del país que lo cultivan son Morelos, Tlaxcala, Puebla, Estado de México, Guerrero, Oaxaca y en la Ciudad de México.

En la antigüedad también fue utilizado ceremonialmente en ofrendas a sus Dioses. Los españoles prohibieron su uso en la época del virreinato. Su nombre en náhuatl es Huahtli, que significa “partícula más pequeña, dadora de vida” ¡hasta en su nombre hay poesía!