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A López Obrador, la Salud le da “fuchi”

IMPULSO/ Gonzalo Vaca
Cuando AMLO andaba enamorando a los mexicanos, convenciéndoles de que él era la “esperanza de México”, uno de los mensajes que enarbolaba era la crítica durísima a las condiciones deficientes y hasta vergonzosas de los servicios de salud en México.

El tabasqueño desafiaba a propios y extraños con el discurso de que con él en el gobierno, el país tendría un sistema de salud de primer mundo, pero la realidad lo ha rebasado, otra vez.
Desafortunadamente, las buenas intenciones de su oratoria no se han materializado en la práctica y causa inquietud su poca sensibilidad por los enfermos que deambulan en las salas de urgencias de hospitales sin encontrar el alivio prometido.
Según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para el 2020, el Sector Salud en México recibirá un total de 656 mil 761 millones de pesos, lo que equivale apenas al 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), cuando en los países del primer mundo se invierte un promedio de 12 puntos porcentuales del PIB, lo que pone en evidencia que a López Obrador la salud le da “fuchi”.
Sigue la bonanza en los discursos y el pueblo bueno está feliz, feliz, feliz, pero sin el acceso a los servicios de salud con calidad que demandan los mexicanos, tampoco con el abasto suficientes de medicamentos, ni material de curación y tampoco de vacunas suficientes para fortalecer la prevención de enfermedades “erradicadas” como el sarampión y otras que de no ser atendidas podrían marcar una nuevo rumbo de las generaciones presentes y futuras a quienes no se le cubren los esquemas básicos de inmunización, al menos entre la población infantil.
Ya no se diga mejorar la infraestructura de unidades médicas o la remuneración del personal de salud; esto también es un sueño guajiro, como aquel que idealizamos algún día por ser todos iguales y tener salud para todos; sin mexicanos de primera o de segunda o hasta de tercera.
La universalidad de los servicios de salud parece ser que seguirá siendo una añoranza, porque el Sistema de Salud en México no tiene remedio y menos si no se le quiere remediar; este es otro de los engaños que formuló el presidente López Obrador para seducir a quienes hartos del “mal gobierno” confiaron en “el cambio verdadero”. Pamplinas gritaba el líder de Morena en todas las plazas públicas a las que acudía para llevar la “esperanza de México”.
Aún piensa que con el verso y desfachatez de sus declaraciones irresponsables el país será diferente al de los gobiernos que le dejaron “un cochinero”; como sociedad no podemos permitir que se siga engañando a los mexicanos, haciéndoles creer que con su simple y dudosa presencia “moral” los problemas están resueltos. El país necesita un gobernante serio, respetuoso y responsable, no el que cada mañana trata de adoctrinar a la masa inerte; esa que día con día padece cada vez más las frivolidades de quién se asume como el redentor de la Patria.
El PPEF es una burla, al menos en lo que se refiere a la salud. Exijamos que cumpla su promesa de aumentar al año un punto porcentual del PIB en salud; exijamos también transparencia y combatir con firmeza la corrupción y el conflicto de interés que priva entre los laboratorios, distribuidoras y farmacéuticas; exijamos que al menos tengan la decencia de reconocer que no es lo mismo gobernar que vociferar. Resultados señor Presidente Andrés Manuel López Obrador, deje de engañar con el discurso de que primero los pobres. Lo que tiene que hacer es responsabilizarse por garantizar la salud de calidad a la que se comprometió. Con hechos, no con palabras. Por eso el “fuchi con la salud” debería dar vergüenza. ¡Cuidado México!